Un hecho que ha arropado la prensa mundial en estos días es el rescate de los mineros
chilenos. Estos obreros quedaron atrapados bajo 622 metros de profundidad desde el
jueves 5 de agosto, y poco a poco, su desgracia se convirtió en un fenómeno mediático
global.
La mayoría de los diarios se enfocaron en el aspecto humano de la tragedia: la
desesperación de los familiares, las dificultades que atravesó el grupo, etc. Esta odisea
de 69 días convirtió a un grupo de 33 obreros de una mina sudamericana, en hombres
famosos, en héroes de la pantalla chica y de los tabloides; símbolo de esperanza y
resistencia.
Los mineros fueron abrazados por el mundo. Periódicos de los 5 continentes colocaron
en sus portadas las imágenes del rescate. Presidentes, deportistas, personalidades
públicas de toda índole, extendieron sus felicitaciones al pueblo chileno. El mismo
presidente de Chile, Sebastián Piñera, los recibió a brazos abiertos, y el perímetro de
la tragedia se convirtió en un circo en donde todo el mundo los veía tal como se
aprecian los transnacionales “reality shows".
En nuestro país, el presidente también aprovechó para felicitar al pueblo chileno. El
ministro de turismo los invitó a que pasaran unas “ vacaciones” en nuestras playas.
El líder del PRD, Miguel Vargas, envió unos cigarros como obsequio para Piñera y
para los mineros. Este júbilo y envío de dádivas se repitió en varios países, unos más ingeniosos que otros, para sorprender con sus regalos.
Al parecer el mundo esta hambriento de héroes. Si ese 5 de agosto “ los 33” , como ahora se les conoce, habrían dormido el sueño eterno, sepultados por la tierra que hoy les ha dado la gloria, muchos diarios y noticiarios de tv se habrían hecho eco de la desgracia, pero no pasaría de ahí. Pero los mineros le han regalado un espectacular rating a las cadenas internacionales y han desplazado tantos temas de interés de la agenda pública que sólo nos queda celebrar que el espectáculo tuvo un final feliz: para alegría de todos.
Alexander Martínez
622 metros de gloria
Publicado por Agencia Colectiva | 25.10.10 | Contracorriente, Crítica, Mass Media | 0 comentarios »
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