Estamos abriendo una década sombría en materia de prensa. Si nos detenemos a especular sobre el futuro del sector, de aquí a 10 años, hasta las hipótesis más optimistas serían nefastas. .
El país se aproxima al colapso de los factores que inciden en la construcción de un “equilibrio” en el sector mediático, entiéndase como publicaciones adversas al fenómeno de la homogeneidad de conclusiones, tan pronunciado en nuestros diarios.
El oficialismo auspicia en más de lo que cualquiera pueda imaginar este copiar/pegar, que se extiende en todos los formatos disponibles, llegando a la pérdida de una característica propia del género noticioso: la novedad.
Nadie dice algo nuevo, distinto. Todos presentan la misma estructura, el mismo mensaje, y para cualquiera que lee, oye y ve la “información” sólo ha cambiado de canal.
Y es que en su afán de la omnipresencia a bajo costo, los medios se han convertido en meros receptores de notas de prensa, en gacetas de relaciones públicas, colmadas de mentiras en su mayoría y con discursos subjetivos, propagandísticos.
Esa falta de compromiso, ese olvido de su “rol social” y su coqueteo con el morbo que día a día se afianza como la línea a seguir, nos lleva a estar cada vez menos informados y más –UNI-formados.
Créame, usted ya no lo importa a los medios. Usted no es el CLIENTE, pague o no por estar “informado”.
Hace tiempo que ya no son testigos.
Alexander Contreras
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Buenos días Alexander, quisiera hacer mías sus reflexiones y decirle que desde este lado, razonamos de la misma manera. El ser periodista, nos hace asumir un compromiso con nuestra sociedad de ser un ente canalizador de buenas ideas, de ser portavoces de mensajes positivos, de ser críticos de una situación que nos arrincona cada día. Alcemos pues nuestras voces en pos de un mejor país para todos...